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?CUÁNTAS HORAS DEBO ESTUDIAR?
Por favor, lea y saque sus conclusiones
Copié estos artículos para que ustedes puedan entender por qué no podemos perder tiempo, y si usted tiene la pretensión de ser un "concertista o algo parecido" vea el camino a su frente!
Por suerte el saxofón es más fácil que el violín, uf!!!!
Respire hondo antes de leer, ok?!
"Pruebas de aptitud académica y otras de selección intentan identificar las personas más aptas a tener éxito en su área, pero ser aprobado no es una garantía de éxito. Del mismo modo que ni todos los principiantes consiguen terminar la facultad, no todos los estudiantes que consiguen entrar para el renombrado Conservatorio de Música de Berlín tienen un lugar garantizado en las mejores orquestas. ?Qué hace la diferencia? Algunos atribuyen el desempeño excepcional a un "talento innato", otros prefieren creer que es una cuestión de "práctica y dedicación". ?Cómo resolver este problema?
Partidarios de la teoría de que "talento es 100% sudor", tres cientistas alemanes del Instituto Max Planck para el Desarrollo Humano, en Berlín, resolvieron investigar la importancia de la práctica en el desempeño de músicos - o más exactamente de estudiantes de violín, la especialidad del Conservatorio de Berlín. Contando con la ayuda de los profesores del Conservatorio, el equipo identificó los mejores alumnos (aquellos que tienen todo para ser solistas), los buenos violinistas (que probablemente tocarán en buenas orquestas), y violinistas de la escuela preparatoria de profesores, otro departamento del Conservatorio, donde ni la enseñanza ni las exigencias son tan cobradas. Un análisis del grado de éxito de los alumnos en competiciones abiertas confirmó la clasificación hecha por los profesores: según el juez, los "mejores alumnos" de hecho tenían mejor desempeño.
El estudio contó únicamente con informaciones dadas por los alumnos. En entrevistas, ellos hicieron una apreciación del número de horas de práctica por semana en edades diferentes, desde que habían comenzado a tocar violín, y comentaron su historia con el instrumento. Si por un lado esas informaciones permiten analizar datos del pasado de los estudiantes, contar solamente con ellas podría ser un problema si los estudiantes fuesen, digamos, demasiado "optimistas" en sus estimativas de datos como el tiempo dedicado diariamente al instrumento. Para determinar si esas estimativas eran buenas, los pesquisadores pidieron más tarde que los alumnos anotasen en diarios, a lo largo de una semana, sus actividades durante el día, incluyendo el número de horas de práctica con el instrumento, y sus hábitos de sueño y lazer. La comparación con los datos de los diarios mostró que las apreciaciones de los alumnos parecían bastante buenas.
Los estudiantes, independientemente del grado de excelencia, tenían varias cosas en común. Todos tenían pasados semejantes, por ejemplo: comenzaron a tocar y a tener clases regulares aproximadamente a los ocho años de edad y a los quince decidieron hacerse violinistas. En la época del estudio, todos ya acumulaban más de diez años de práctica con el instrumento - tiempo que algunos especialistas consideran el mínimo de experiencia necesaria para alcanzar un nivel excepcional de performance en áreas tan diferentes cuanto el ajedrez, la ejecución musical, la composición y la literatura. Todos daban igual valor a la práctica y apreciaban tocar informalmente, solos o en grupos, para su propia diversión.
Las diferencias comienzan en el régimen de práctica. Por mientras que los futuros profesores de violín ensayaban apenas nueve horas por semana, buenos y excelentes estudiantes entrenaban mucho más - una media de 24 horas por semana, o tres horas y media por día. Todos practicaban en sesiones de no más de una hora y media, pero mientras los futuros profesores no mostraban preferencia de horario para la práctica, los otros estudiantes concentraban los estudios entre diez de la mañana e dos de la tarde.
Fuera de practicar más, buenos y excelentes estudiantes también dormían más durante la semana - unas seis horas más que las 54 horas semanales de los futuros profesores. Parte de esas horas extras de sueño sucedían durante una siesta en el comienzo de la tarde, luego después de almuerzo, después de la práctica matinal. En comparación, futuros profesores no dormían casi nada fuera del sueño nocturno.
Si eso fuera todo, el menor desempeño de los futuros profesores podría de hecho ser explicado por el menor tiempo de práctica e tal vez de sueño - pero buenos y excelentes estudiantes deberían tener exactamente el mismo nivel de desempeño. Y este no es el caso, como muestran los resultados de las competiciones abiertas donde ellos se inscriben.
El factor más determinante del desempeño de todos los estudiantes parece ser el número de horas de práctica acumuladas al largo de los años. En la estimativa de cada alumno, el tiempo de práctica sube gradualmente de menos de cinco horas semanales a los ocho años hasta las nueve o más de veinte horas a los veinte años de edad, ya en el Conservatorio, siendo que en torno de los doce años de edad, el número de horas de práctica pasa a aumentar más rápidamente, lo que posiblemente ya corresponde a un compromiso de mayor dedicación por parte de los niños. Sumando el número de horas acumuladas al largo de los años, a los pocos los futuros mejores estudiantes se van destacando de los buenos e de los futuros profesores. A los catorce años, un año antes de la decisión de convertirse en violinistas profesionales, las diferencias en las horas de práctica acumuladas entre los tres grupos ya son evidentes.
Todo indica, por lo tanto, que es durante la adolescencia, años antes de los estudiantes entrar para el Conservatorio de Música, que ocurre la separación entre futuros buenos, regulares y óptimos violinistas. A los 18 años, cuando ingresaron en el Conservatorio, las diferencias eran más que obvias. Los alumnos más tarde identificados como los mejores ya habían acumulado más de 7.000 horas de práctica - número semejante a la estimativa hecha por violinistas profesionales de la Orquesta Sinfónica de la Radio de Berlín para cuando tenían la misma edad. En comparación, buenos alumnos acumulaban poco más de 5.000 horas de práctica, y los futuros profesores de violín acumulaban apenas unas 3.000 horas de práctica. Los años de estudio y práctica en el Conservatorio, así, no harían más que intensificar una tendencia que ya fuera establecida.
En la opinión de los autores del estudio, la práctica explica perfectamente bien el desempeño hasta en el caso de los virtuosos, no siendo necesario invocar un "talento" innato para lo que esas personas alcanzan. Y por lo demás, parece tan evidente que algunas personas tienen más talento que otras! ?Qué es talento al final? Si de hecho es la práctica que define el desempeño, el talento podría ser... la motivación para perseverar en la práctica. Unos prefieren fútbol, y serán capaces de pasar horas corriendo atrás de una pelota; otros prefieren escribir, diseñar o dedillar un violín. Lo que parece una definición bastante simpática de talento, la verdad es que sólo empuja para adelante el problema: ?qué hace que unos prefieran la pelota y otros la música?
Los padres, tal vez, o por lo que ellos hacen y estimulan a sus hijos, o también por sus genes. Mozart tenía padre músico, por ejemplo. Pero tal vez los buenos genes, también: por eso, según el "Argumento de Mozart", "usted no puede transformarse en un Mozart sólo con trabajo duro".
Ahora, si usted no está de acuerdo y encuentra que tiene motivación suficiente para transformarse en un Mozart, vamos a los números. Para quien comienza temprano, allá por los cinco años de edad, puede comenzar con unas dos horas por semana e ir aumentando a los pocos, llegando a una hora por día a los 12 años, dos horas por día a los quince... lo que consigue llevar junto con la escuela, los juegos, el sueño y la televisión.
Pero para quien comienza tarde y decide solamente a los 15 años convertirse en un virtuoso, el futuro es un poco más sombrío. Sólo para alcanzar la marca de las siete mil horas de práctica a los 18 años, cuando usted necesitaría optar por una carrera, sería necesario ejercitar... seis horas y media por día, casi dos veces más de lo que entrenan los mejores alumnos del Conservatorio. Ejercitándose en sesiones de no más de 90 minutos, con intervalos de una hora, sería necesario pasar de las 8 de la mañana a las 6 de la tarde por cuenta del violín. O sea: no hacer nada más, ni siquiera ir al colegio. Colocando la cosa de esta manera se entiende por qué todos los concertistas tienen en común haber comenzado a practicar desde niño. O es así o no se puede...
Y para quien comienza a los 30 y puede ejercitarse una hora por día, lo que parece más viable: ?cuánto tiempo llevaría para transformarse en un Paganini? Sumando siete horas por semana, serían necesarias mil semanas de ensayo para ser tan promisor cuanto los mejores estudiantes del Conservatorio de Berlín. Si parece razonable, aquí una mala noticia: mil semanas corresponden al módico período de... veinte años. Mas, si hasta allá usted no ha desistido, iré a sus conciertos con enorme placer!
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